LAS SOMBRAS PUNK & ROLL: AUTOBIOPSIA NO CONSENTIDA


Primera parte: Años Grises con Destellos Oscuros.


ESCENAS DEL ORIGEN DE LAS SOMBRAS (BCN).

UN VIAJE DE VUELTA DESDE NINGÚN SITIO PROTAGONIZADO POR LA BANDA QUE ACUMULA MÁS DE 30 AÑOS SIN RUMBO. 

EN ESTE PRIMER EPISODIO, LOS MAYORES HITOS DE TODA UNA DÉCADA SON… TRES… CASETES.


Cry For A Shadow

Al principio éramos un trío de Barcelona que ensayaba los domingos por la mañana: Bowie (batería), Sam (guitarra) y Jaime (voz y bajo).Aunque la verdad es que a este «al principio» le falta un prólogo. Un poco antes, a mediados de los 80, existió una versión prehistórica de Las Sombras en la que hubo otros proto-shadows. La idea original era hacer un rollo sixties-beat y sonar como, uf, los Beatles en Hamburgo, pero el resultado era más tierno que crudo. El primer tema que se pudo hacer entero fue Stand By Me, versión Searchers. Dejémoslo así y veamos (será solo un momento) cómo eran aquellos… putos… años.


Bad Moon Rising

Puede que mi memoria vaya muy a la suya, pero recuerdo 1986 y alrededores como un lugar apestoso y de quiero y no puedo. Fuera de ciertos reductos sónicos, todo lo que olía a rock and roll era considerado marginal o antiguo o cosa de tribus urbanas. La mayoría de la gente tenía prisa por alcanzar la modernez futura y dejar atrás todo lo que hoy se considera «vintage» y se echa de menos sin haberlo apreciado nunca. Si tú también viviste esos años y no tienes el mismo recuerdo, te felicito. Pero volvamos al trío que llegó, por fin, a debutar en directo.


A principios de 1989, el Muro de Berlín seguía en pie, el emperador Hiroito estiraba la pata y se acababa de estrenar «Amanece que no es poco». Bowie pilló las baquetas, Jaime se pasó al bajo y…


Garageland

El primer concierto fue en febrero del 89, en Sant Boi, y ahí hubo mamporros y bastante sordidez. Ciertos detalles (extramusicales) de aquella noche figuran en la novela del colega que nos metió en el sarao (Mentiré si es necesario, de Daniel Ausente). El tipo, que desde ese día y durante algunos años subió a berrear El tren de la costa con nosotros, definió el ambiente como Llobregat Gòtic. La canción con la que abrimos el concierto fue The Witch de los Sonics. Solo tocábamos la mitad del tema porque la parte del acelerón no nos salía. Ese era el nivel, para que te hagas una idea.


Human Fly

Hay quien recuerda de esa noche cosas que a lo mejor no sucedieron. Lo que es seguro es que nadie prestó demasiada atención a la (ejem) música. No sería la última vez que nos pasaría algo así. Y entonces ya no podríamos echarle la culpa a la violencia, a la trata o al psicópata armado que nos recibió en nuestro primer bolo. Por cierto. Volvimos al lugar del crimen y tocamos allí en el 90. Fue un poco peor, pero casi todo el mundo ha olvidado los detalles o los mezcla con escenas del primer concierto.


Tú no te acuerdas, pero estuvieron allí.


Shout

Entre el primer bolo y el segundo creímos haber mejorado un poco. La gente que nos vio en esa época no siempre estuvo de acuerdo. Nos convertimos en cuarteto con la incorporación de Marisa, la guitarra solista que nos daba mil vueltas a todos (ex componente de un combo aún más oscuro que el nuestro: La Sierra de Texas). Hacíamos Taxman, seguíamos con The Guns Of Brixton y casi siempre rematábamos con Shout.


Dancing Barefoot

Seguimos adelante con un repertorio que incluía las primeras canciones propias (Boy Scouts, Surfin‘, La Oruga Eléctrica, Ataque Nocturno). (Sí, este párrafo puede resultar incomprensible incluso para los miembros supervivientes de aquella época. ¿La oruga? ¿¿Boy Scouts??). También insistíamos en el destripe de material ajeno con cosas como un medley-purri que empezaba con No Reasons To Complain (Alarm Clocks) y desembocaba en el Gloria de Patti Smith.


Fight Fire

Hubo varias ocasiones en las que no llegamos a acabar la actuación. En Premià de Mar nos pagaron para que nos fuéramos antes de tiempo. En un casal de Barcelona nos cortaron el sonido. En nuestro segundo Sant Boi nos dejaron a oscuras. Nunca se nos dio bien pillar las indirectas. Marisa decidió que ya tenía bastante.


Sunday Morning

En 1991 éramos un trío otra vez y seguíamos ensayando los domingos por la mañana. De vez en cuando conseguíamos algún bolo. Empezamos a manejar un potaje propio en el que se mezclaban acoples, melodías, impericia, hallazgos y versiones interminables, todo pasado por el túrmix hasta quedar indistinguible. No se trata de mitificar el pasado ni de maquillarlo: éramos mediocres pero, por suerte, también estábamos ciegos. Creíamos en lo que hacíamos. Por lo menos, todos y cada uno de los domingos del año.


Do The Pop

Ese mismo año grabamos nuestra primera maqueta en el local de ensayo, con un vivales de productor. Incluía ocurrencias como Viva o Muerta y una versión poco inspirada de Bald Headed Woman. El asunto de las canciones no arrancó en serio hasta que las letras pasaron a ser en, ejem, inglés. Eso quiere decir que el que las hacía podía dejar de preocuparse por lo que decían en realidad. Y así empezaron a aparecer más canciones propias, hasta alcanzar la tercera parte del repertorio.


Know Your Product

Empezábamos los conciertos con Summertime Blues y también podíamos destrozar She’s So Fine (Esasybeats), Country Death Song (Violent Femmes), 20 Yards Behind (Dr. Feelgood), Police & Thieves (versión de la versión de los Clash) y Can’t Explain y So Sad About Us (The Who).


Llegó el fastuoso 1992 y, hala, casi todos tus vecinos pertenecían de golpe a la clase media. O creían pertenecer. Atahualpa Yupanqui pasó a mejor vida y pronto se acabarían los veranos sin turistas en BCN.


Neighborhood Threat

Todavía tocábamos en sitios geniales como el Communiqué o Puerto Hurraco Sisters, mientras que en otros no nos aceptaban ni como teloneros gratuitos. Por no hablar del bar de carretera en el que hubo una redada cuando ya habíamos recogido los trastos. Nuestro póster asomaba al día siguiente bajo el precinto policial.


No Fun

Seguíamos haciendo canciones propias sin dejarnos influir por el sentido común o las opiniones de los demás. Nos decían que éramos demasiado cutres para ser rock’n’roll, demasiado sixties para ser punks, demasiado garajeros para ser new wave, demasiado lowfi para ser garajeros o demasiado poperos para ser tan ruidosos. También que éramos poco sutiles, poco técnicos, poco contundentes y nada memorables.


Do It Yourself, sí. Pero luego no te quejes.


Trash

La segunda maqueta se grabó en 1993 y ahí la cosa parecía tomar forma. Pero ¿forma de qué? Aquella cinta sonó unas cuantas veces en el Barbara Ann de BCN, un templo al que nunca estaremos suficientemente agradecidos. El casete incluía algún tema pseudo-powerpopero (con lo justo de power), cosas que querían sonar a Johnny Thunders sin que se notase mucho y un mejunje de versiones: Elvis (Return To Sender), Roxy Music (Trash) y John’s Children (Desdemona).


Stab Your Back

En directo hacíamos cosas como Parchman Farm de Mose Allison y She’s Got Everything de The Kinks. ¿Qué podía salir mal? Hubo un bolo en el que los problemas de sonido acabaron con la paciencia del público (numeroso, aunque en su mayoría no viniera a vernos a nosotros). Poco después tocábamos ante unas diez personas, como mucho, en una discoteca de Castelldefels. La mitad del público eran los Bonebreakers, el grupo con el que compartíamos bolo. Las cosas empezaban a tomar forma.


Mutantes comunes. Aquellos fueron años muy locos.


Born Toulouse-Lautrec 

Los 90 ya estaban a medias y triunfaban (algunos) grupos de guitarras. De pronto nada era tan «primitivo» como parecía unos años antes, pero nosotros seguimos a lo nuestro. ¿Ahora es más fácil conseguir conciertos? Pues empecemos la tradición del bolo anual. ¿Sería hora de grabar en serio de una vez? Mejor dejar pasar un tiempo. ¿Hacen falta más guitarras? Búscate un pianista.


Russian Roulette

Entre 1994 y 1996 fue la etapa de cuarteto con teclista. Ahí estuvo Santi (Chamizo), alias «Maese Pérez». En aquel tiempo teníamos suficientes canciones propias como para hacer un álbum: Back From Headin’ Nowhere, Out Of Reach, Taxi Girl, Dark… Nunca se hizo, por supuesto. Las versiones de esos años fueron cosas como Kicks (Lou Reed), Runaway (Joan Jett) o Russian Roulette (Lords Of The New Church). El único problema fue que Santi en aquel entonces hacía COU y su instinto le pedía incompatibilidad con los domingos por la mañana. Aguantó todo lo que pudo, pero al final vencieron las hormonas. Volvimos a ser trío otra vez.


Un año bisiesto y siniestro. Los Ramones lo dejan. Llegan Aznar, Coldplay y la Oveja Dolly.


Stop Your Sobbing

Nos plantamos en 1996 sin darnos cuenta y con una maqueta de cuatro temas. Tenían que haber sido más, pero la señorita responsable del estudio abrió la puerta en mitad de una toma de voz y dijo una sola palabra: «Aire». La verdad es que fue una ganga que nos consiguió Santi, nuestro antiguo teclista: podíamos grabar gratis, con tiempo limitado, y a él le servía como examen. Lo que quedó de aquello son tres temas propios (I Hate Fast Foods, Waste of Time y She Don’t Care) y una versión (I’ll Be Doggone, de Marvin Gaye). Y, como precuela de los años venideros, en la grabación participa Claudio, que acabaría por unirse al trío a finales de 1999.


Quién es Quién…

Bowie

Si le preguntas cómo se compagina eso de tocar en Los Soberanos y a la vez en Las Sombras su respuesta será tajante: «Jaaaaa, ja, ja». El alias no le viene por Ziggy Stardust, como mucha gente cree, sino por el Bowie knife, el cuchillo de las pelis del Oeste. No le provoques: sabe cómo usarlo. De hecho, toca la batería como si arrancara cabelleras comanches. Él mismo te lo confirmará con un «Jaaaaa, ja, ja».



Sam

Un principio de sordera profunda truncó su carrera como atracador de armerías. Esta circunstancia tuvo dos consecuencias notables: salvó su vida (no oía las alarmas ni las sirenas de la policía) y nunca ha conocido más acordes que los tres que ya sabía en 1986. Hoy es un honrado padre de familia y guarda sus armas en un armario con doble fondo. Por si falla lo de la música.



Jaime

Aprendió a tocar el bajo mediante hipnopedia (dormía por las mañanas con la música puesta), pero todo se borró de su memoria al recibir en la cabeza el golpe que colmó el vaso. Desde entonces solo canta en lenguas que desconoce. Se supone que nunca tiene dinero, pero a veces bebe por encima de sus posibilidades y paga en efectivo con montañitas de billetes arrugados y pegajosos. Billetes que apestan a fritanga.



Claudio

Dicen que en una taberna de Durango, México, se le apareció el diablo en persona y le retó con un acertijo. Intoxicado y confundido, tomó al maligno por un policía autonómico de Durango, Basque Country, y lo envió a paseo. Los presentes oyeron la maldición del demonio despechado, que él ni siquiera recuerda: «Te quebrarás todos los huesos del cuerpo y te unirás a una banda de rock argentino».


Don’t Ask, Don’t Tell



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Capítulo B. Años Giroscantes