DAMOS UN REPASO A CINCO SUSTANCIAS QUE APARECIERON EN NOVELAS DE SCI-FI DE LA ERA ANALÓGICA. ESTE TOP 5 DE LA DROGA-FICCIÓN SOLO INCLUYE OBRAS PUBLICADAS ENTRE 1932 Y 1965. A MUCHOS NOS GUSTARÍA QUE ALGUNOS DE ESTOS VIAJES PSICOTRÓPICOS FUERAN POSIBLES, PERO QUÉ VA. YA NO SE ESCRIBEN LIBROS ASÍ.
1/ JUGO LUNAR
(Universo de locos, Fredric Brown. 1949)

Potente brebaje ilegal, de origen extraterrestre, que proporciona un viaje inmediato, breve pero intenso. El sujeto queda paralizado durante unos instantes, mientras que el tiempo subjetivo se dilata considerablemente.
La duración de los signos externos del proceso (ausencia de reflejos, inmovilidad) es mayor en las primeras dosis (unos cincuenta segundos), y se reduce conforme se desarrolla una mayor tolerancia a los principios activos del licor.
Esta es la bebida más consumida en los antros que operan de forma clandestina durante el toque de queda. No es en absoluto recomendable saltarse la ley y jugarse la vida en la Niebla Negra solo por saborear una experiencia sensorial extrema.
Los consumidores habituales de jugo lunar describen sus alucinaciones como «altamente placenteras». No se conocen efectos secundarios ni síndrome de abstinencia, pero la ingesta de más de dos tomas en un primer contacto con la droga puede ocasionar un estado catatónico irreversible.
2/ VELOCET
(La naranja mecánica, Anthony Burguess. 1962)

Una sustancia muy popular entre los adolescentes de las grandes ciudades del mundo occidental. Las bebidas lácteas (moloco) enriquecidas con este componente producen efectos inmediatos de euforia y agudización de los sentidos. Asimismo, desencadenan un comportamiento agresivo y propician la absoluta relajación de los principios morales.
Esta sintomatología remite espontáneamente pasadas unas ocho horas, y sus efectos secundarios no difieren en lo esencial de una resaca común. Preguntados al respecto, los sujetos no son capaces de discernir si el dolor agudo de cabeza que sufren el día después se debe a la ingesta de leche-plus o es consecuencia de sus actividades nocturnas.
Con una iniciativa teñida de picaresca, muchos bares han dejado de vender bebidas alcohólicas para burlar la legislación y permitir la entrada a menores de edad, bajo el falso supuesto de que solo beben leche.
La intoxicación debida a este narcótico es causa frecuente de absentismo escolar y de episodios esporádicos de lo que los jóvenes llaman «ultraviolencia». Produce una leve adicción psicológica, pero no puede afirmarse que sea necesaria su ilegalización.
3/ ESPECIA MELANGE / SEMUTA
(Dune, Frank Herbert. 1965)

Como es bien sabido, la especia melange constituye la base de la economía Imperial. Se trata de una sustancia originaria y exclusiva del planeta Arrakis. Posee la facultad de alargar la vida, confiere el don de la presciencia y, lo que es más importante, facilita el viaje interestelar a los pilotos de la Cofradía Espacial. También provoca una potente adicción.
Su elevada concentración en la sangre produce el característico color azul en los ojos de los fremen, habitantes del desierto profundo de Arrakis y únicos seres capaces de sobrevivir en las regiones habitadas por los temibles gusanos de arena. Curiosamente, el sabor de esta droga es parecido al de la canela.
El elevado precio de la especia (puede alcanzar los 620.000 solaris el decagramo) está más que justificado: su recolección es laboriosa, pero quien controla la especia controla el universo. Esta dependencia plantea un serio problema, ya que todo el sistema se sostiene sobre un base tan codiciada como vulnerable. Si la especia deja de fluir, todo se desmorona.
Por supuesto, no es la única droga disponible en el Imperio. Otras opciones más minoritarias incluyen la semuta, un derivado narcótico de la madera de elacca. Su consumo ofrece un éxtasis profundo, acrecentado por medio de ciertas vibraciones átonas que configuran un estilo musical específico.
4/ SOMA
(Un mundo feliz, Aldous Huxley. 1932)

Uno de los grandes inventos de la historia de la humanidad. Como reza el adagio hipnopédico, «un solo centímetro cúbico cura diez sentimientos melancólicos».
En la Era Fordiana no puede concebirse la vida sin soma. No solo ha erradicado cualquier manifestación de ansiedad: también es un excelente catalizador para que cada individuo se sienta satisfecho con el lugar que ocupa en el engranaje social, sea cual sea la casta a la que pertenezca. Un epsilon ya nace condicionado para ser lo que es, pero el soma hace más llevadera su existencia.
No posee efectos secundarios dignos de mención. Uno puede tomarse unas buenas vacaciones de la realidad y regresar sin un dolor de cabeza. Se ha señalado que su consumo reduce la esperanza de vida, pero lo cierto es que cada viaje nos acerca más a lo que los antiguos llamaban «eternidad».
El síndrome de abstinencia que provoca puede ser terrible, aunque, gracias a Ford, eso no debe preocuparnos: el soma posee todas las ventajas del cristianismo y del alcohol. Y ninguno de sus inconvenientes.
5/ CHEW-Z
(Los tres estigmas de Palmer Eldritch, Philip K. Dick. 1965)

Asunto: Informe sobre las muestras del liquen denominado Chew-Z.
Origen: Próxima Centauro.
Destinatario: Oficina de Vigilancia de Narcóticos de las NU.
Tras un minucioso análisis de este narcótico, podemos afirmar que no hay nada en el Chew-Z que justifique la alarma generada en las colonias marcianas. Sin duda se trata de un poderoso placebo.
Nos permitimos cuestionar la veracidad de los testimonios que describen sus efectos como la «traslación» a una dimensión paralela, en la que los sujetos dicen experimentar experiencias vívidas. Suelen describir un mundo irreal, habitado por una «presencia maligna», del que es imposible escapar o del cual se regresa con secuelas permanentes.
La clave de esta misteriosa fabulación puede deberse al más puro interés comercial. Es un secreto a voces que entre los colonos de Marte está ampliamente extendido el consumo de Can-D, droga ilegal que ayuda a sobrellevar las duras condiciones de la vida marciana. También se sabe que detrás de este negocio y su absurda liturgia está la empresa Equipos P.P., con sede en Nueva York.
Así que lo más probable es que sea esta misma organización la que ha emprendido una campaña difamatoria contra su potencial competidor. Incluso el eslogan que se le atribuye es visiblemente truculento: «Dios promete la vida eterna; el Chew-Z puede dispensarla».
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